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jueves, 15 de octubre de 2009

Epistolae Obscurorum Virorum / Cartas de Desconocidos


Nunquam fuit tam grata ruricolis dulcissima pluvia tempore longae siccitatis, neque sol post longas nebulas, quam mihi fuit littera vestra quam ad me huc ad Romam misistis. Quando ego eam legi, tunc fui ita gaudibundus, quod libenter flevissem, quia mihi videbat ur, quod iam essem in Colonia in domo vestra, quando bibimus semper unam vel duas quartas vinum vel cerevisiae, et lusimus in assere: ita laetus fui… Sed vos vultis, quod ego iterum ita faciam sicut vos, hoc est, quod ego etiam scriberem, quid faciam hic in Roma tam longe, et quomodo mihi succedat. Quod volo libentissime facere.


Nunca fue tan grata a los rurícolas la dulcísima lluvia en tiempo de larga sequía, ni el sol tras largas nieblas, cuanto a mí lo ha sido vuestra carta que acá a Roma me enviasteis. Cuando yo la leí me puse tan gaudibundo, que de ganas habría llorado. Me sentía transportado a Colonia, en casa vuestra, cuando bebíamos siempre un cuartillo o dos de vino o de cerveza, y jugábamos en el tablero. ¡Así de contento me puse!...Pero vos deseáis que yo a mi vez haga como vos, esto es, que también yo os escriba, qué hago aquí en Roma tanto tiempo, y cómo me va. Voy a hacerlo con mucho gusto.

Es el exordio de una carta, desde luego. Un exordio banal y grotesco. El autor se tiene por un alma sensible, pero puesto a expresar su nostalgia y añoranza de la patria lejana, los motivos se le quedan en el recuerdo de las habituales partidas y tragos con su corresponsal.

Este ejercicio de vulgaridad empieza a ser cómico cuando, por el encabezamiento de la epístola, nos enteramos de que quien la firma es el Gran Inquisidor de Colonia, el célebre dominico fray Jacobo de Hochstraten, quien amén de profesor de Artes y de Sagrada Teología, se atribuye el título increíble de ‘Maestro de Herejes’, que le correspondía en realidad. Rabelais captó el ridículo cuando, en el Pantagruel (cap. 7) menciona un libro estrafalario cuyo autor sería ‘el Maestro Jacobo Hocstraten hereticometra’.
El mismo Rabelais cita por su nombre al corresponsal de esta carta, el Maestro Ordoño, como autor de otro libro o panfleto titulado Ars honeste pettandi in societate –la traducción, innecesaria–. Con ellos pone a Silvestre Prierate jacospinio (jacobino, o sea dominico cofrade de Hochstraten), como autor de otra obra chocarrera, aunque se trataba nada menos que del también inquisidor y Maestro del Sacro Palacio Apostólico bajo León X. Y acompaña el cuarteto con un coro de Doctores Colonienses que despotrican contra Juan Reuchlin.

La referencia burlesca a una causa célebre –el caso Reuchlin, sobre los libros judíos–, se hace en 1532 a través de un epistolario satírico aparecido en 1515 con éxito arrollador. Al mismo pertenece la carta que citamos, broche de oro de una primera serie epistolar: CARTAS DE DESCONOCIDOS.
A la aparición del Pantagruel, de aquel cuarteto de carne y hueso sólo vivía el profesor Ordoño Gracio (el maestro Ortuinus Gratius, en las Cartas), que todavía producirá una obra extraña aunque interesante, Fasciculus rerum expetendarum et fugiendarum, un centón documentario destinado a orientar a los padres conciliares de Trento en su labor de contrarreforma.
Los otros tres personajes habían muerto, con breves intervalos: Reuchlin (1522), Prierias (1523) y Hochstraten (1527).
Juan Reuchlin, decano del humanismo germánico, pudo tal vez ver abreviados sus días por el proceso que le formaron sus dos adversarios dominicos ante la Corte Romana, pero sea como fuere era ya un anciano. Ellos en cambio, más jóvenes, sí parece que sucumbieron a la pesadumbre de su torpeza y fracaso, no ya frente al inofensivo humanista, sino ante otra figura de más talla que él y que ellos dos juntos: fray Martín Lutero, que tuvo en estos dominicos a sus primeros adversarios.

Esto sitúa las EPISTOLAE OBSCURORUM VIRORUM en el preámbulo de la Reforma protestante, como un trueno sordo precursor de una gran tormenta.

Así que ¡por fin! Ya he puesto en circulación, asequible para todos, una edición completa de esta gran sátira en su original latino, con la primera traducción española, todo ello anotado y comentado, con estudio introductorio, documentación ilustrativa, bibliografía e índice.
Estoy contento del trabajo, aunque no satisfecho, eso nunca… En fechas sucesivas iré dando muestras del libro. Esta es la ficha bibliográfica:

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Epistolae Obscurorum Virorum -- Cartas de Desconocidos.
Edición texto latino y traducción, introducción y notas de Jesús Moya
Universidad de Málaga, 2009 (Anejo Nº 70 de Analecta Malacitana), 564 pág.

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